Ir al contenido principal

A la 1, cuando salí del diario



Anoche, cuando salí del diario, a la 1, decenas de hinchas con la camiseta de Boca esperaban el colectivo, a unas veinte cuadras de la Bombonera. Eran, en su mayoría pibes jóvenes a quienes, intuyo, no les sobraba un mango. Mirada en el piso, resignada, lejos de cualquier desborde. Frustración era el nombre de su noche.

Horas después habrán ido a laburar, casi sin dormir, en otro colectivo igualmente abarrotado. Desconozco si unos minutos antes habían celebrado al "fantasma de la B". Como parte de una multitud, hasta podrán haber insultado a un pibe de su edad que portaba la camiseta de River y apenas podía ver, afectado por el gas pimienta.


Las primeras víctimas de la violencia del superclásico fueron los jugadores de River agredidos. Las víctimas más numerosas y de fondo son los hinchas humildes del fútbol argentino. Son víctimas de una mafia tan berreta como sistémica. Lo tóxico, como nunca, está en todo el sistema. 

El sistema lo componen gran parte de los dirigentes de los clubes, sus socios de la corrupción y sus matones; los que ponen la moneda que activa el mecanismo, sea Clarín o el Estado; una parte (reitero, una parte) de los periodistas deportivos que se arrogan el papel de ser, antes que nada, cómplices, expertos en no contar. Unos cuantos políticos de los peronismos, el PRO y la UCR. Los Orión, los Ramón Díaz, pero también los jugadores y los técnicos que aceptan sus mandatos sin levantar cabeza; adultos capaces de pelear un contrato, sacar un registro para manejar la Ferrari pero jamás se atreven a sacar los pies del plato. Las fuerzas policiales, garantes de la violencia en los estadios, en primera fila. Los jueces y los fiscales. ¿Hay excepciones? ¿Hay Canteros? Sí; duran poco y al rato se los ve bastante confundidos.

Está claro que una sociedad que soporta este devenir delincuencial en el seno del deporte que más ama y al que practica muy bien tiene su cuota de responsabilidad. No lo niego; lo relativizo.

Entradas más populares de este blog

Orgullo y prejuicio del habla rioplatense

Sebastiàn Lacunza Resulta que en el extremo sur del mundo hay un extenso territorio poco poblado, y que antes de ser país fue, al menos durante un par de siglos, bastante ninguneado por el imperio. Que desde los preparativos de su independencia, gran parte de sus intelectuales y dirigentes creyeron tener alma francesa o inglesa, jamás española. Pero más tarde, ese país recibió una gringada inconmensurable, ante lo que otra elite buscó refugio de identidad en la antes despreciada España. Hay más. Ese extraño país negó sus rasgos indígenas hasta donde pudo y fue variando a lo largo de las décadas sus complejos en relación a Europa y, la novedad, Estados Unidos . A la hora de pintar su carácter, muchos coinciden en que esta tierra es, por un lado, bastante tilinga, y por el otro, alberga una creatividad explosiva, que juega y seduce con su habla. Por todo ello y mucho más es que la variante del español que se habla en Argentina adquiere particularidades tan distintivas en cuanto a su ento...

Contame, putita

Escribe Sebastián Lacunza Las 12 / Pagina 12 No sólo los cambios en el sistema de jubilaciones hicieron evidente que las vidas de las mujeres están devaluadas, también los modos de la represión exhibieron la crueldad de la misoginia. Maniatada en el piso, rodeada por diez policías, una mujer gritaba con todas sus fuerzas: “Vení a decirme en la cara lo que me dijiste. Vos, hijo de puta, decímelo acá”. Ubicado a pocos metros, un policía tensaba la sonrisa y desviaba la mirada. Eran las 16.40 del lunes. Mientras los diputados retomaban la sesión para recortar aumentos en las jubilaciones, la anatomía del instante en el cruce de Avenida de Mayo y Sáenz Peña proveía un cuadro renacentista. Sobre una esquina, unas seis mujeres del Proyecto Comunidad denunciaban, entre llantos, que habían sido golpeadas y se habían llevado a todos los hombres y a dos compañeras del grupo. Por el centro de la avenida, policías trasladaban detenidos hacia el interior de la plaza y, a media cuadra, un ...

Pablo Casado, o el manual del error para lidiar con la ultraderecha

El presidente saliente del Partido Popular español alternó su posición entre resistir el desafío de Vox y el ala dura de su partido, e imitar su discurso. Finalmente, terminó por no conformar a nadie. Publicado el  26 de febrero Escribe  Sebastián Lacunza   en  Europa En el lapso de siete días, Pablo Casado vio cómo su papel de jefe de la oposición española quedó fagocitado. El 16 de febrero por la noche, el presidente del Partido Popular (PP) fue tomado por sorpresa por un golpe de una rival interna. En horas y días siguientes, desorientó a todo el mundo con movimientos erráticos, midió mal sus fuerzas y terminó pidiendo clemencia para que los “barones” del Partido Popular no lo echaran con deshonra. El tenue auge y la estrepitosa caída de Casado (Palencia, 1981) deben ser analizados en el marco de las lógicas y la tradición políticas de su país, pero también brinda indicios sobre los desafíos que suponen las nuevas derechas rebeldes y, sobre todo, qué es lo que no ...