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No soy fanático de la equidistancia entre posiciones antagónicas. Alguna vez un conocidísimo periodista, ya fallecido, quiso hacer gala del elogiado equilibrio y equiparó desvergonzadamente a judíos y nazis. Pero sí debo decir en cuanto a Cuba que el sesgo de uno y otro lado suele enturbiar el debate. Algunos disimulan o niegan la asfixia de la vida cotidiana en un sistema que oprime las libertades civiles, mientras otros disimulan o niegan notables logros humanos alcanzados por la isla hace décadas, reconocidos por el PNUD. Además, ambos miden con distinta vara ejemplos análogos, o muchísimo peores. Fíjense cómo Vicenc Navarro (en la foto, sus anteojos) expone con su habitual crudeza sutil esta doble moral.
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