Ir al contenido principal

La protesta relegada que se hizo voto

Sebastián Lacunza
Lima (enviado especial) - La victoria de Ollanta Humala representa la primera en 26 años de una propuesta que, aun con sus lagunas y matices, se define como de centroizquierda en el arco político peruano. A su vez, desde aquel triunfo de Alan García en 1985, ningún candidato había logrado abrumadoras ventajas regionales del orden del 75% contra el 25% del perdedor, como las que obtuvo el presidente electo en departamentos como Cusco, Ayacucho y Puno, recordó ayer el analista político Carlos Meléndez.

El resultado electoral expresa, a criterio del historiador Antonio Zapata, de la Universidad Católica, a tres grandes sectores que tenían motivos para sentirse excluidos ante un eventual triunfo de Keiko Fujimori.

Por un lado, Zapata especificó ante Ámbito Financiero que, «en las zonas del país donde hay un mayor desarrollo capitalista relativo (Lima, centroeste y noreste), los triunfos de Keiko han sido bien ajustados».

En cambio, en el sur del país, agregó el analista, «han votado masivamente por Humala. Si bien es cierto que tiene ciudades importantes, como Arequipa y Cusco, ello demuestra que las demandas alrededor de la minería y la agricultura van a estar a la orden del día por parte de poblaciones que se sienten afectadas»
.

Con el escrutinio a la vista, zonas de explotación minera, rubro que explica dos tercios de los u$s 34.000 millones que exporta Perú, parecen sinónimo de derrota de Fujimori.

Las protestas contra los yacimientos a gran escala enarbolan la defensa de la agricultura y las minerías familiares o comunitarias en zonas con deudas sociales monumentales y que, paradójicamente, no han visto un cobre del crecimiento macroeconómico peruano. Se suma a ello la defensa del recurso turístico, capital que explota, más que ninguna región, Cusco. En consecuencia, además de los prometidos planes de asistencia universal a menores y ancianos, se espera de Humala la aplicación de mecanismos de consulta con las poblaciones locales y su participación efectiva en los mecanismos de control de la actividad minera.

Como contratara, Fujimori cosechó triunfos claros pero menores de lo previsto en Lima y en departamentos de alta densidad poblacional, tanto conservadores tradicionales como populares, que se vieron beneficiados por la estabilidad y el ingreso de divisas del auge exportador.

El segundo eje pro Humala que señala Zapata viene dado por la drástica ruptura de «redes clientelísticas que habían sido históricas del fujimorismo en el campesinado». Como botón de muestra, en el departamento de Ayacucho, con alto componente de economía agrícola y antiguo bastión del exmandatario hoy detenido, Humala obtuvo cerca del 73% de los votos. Allí emergen las dificultades de los pequeños productores peruanos para competir con otros mercados que hoy tienen ingreso libre a la economía local gracias a los tratados de libre comercio que Perú firmó con Europa, Estados Unidos, Japón y otros países.

Un tercer núcleo electoral en el que abrevó el candidato nacionalista es el del sentir antifujimorista de las capas medias. Humala agrupó en torno a sí a sectores de izquierda y de centro (especialmente los votantes de Alejandro Toledo) que tienen un rosario de reclamos contra Alberto Fujimori, expresidente y padre de la candidata de derecha.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Orgullo y prejuicio del habla rioplatense

Sebastiàn Lacunza Resulta que en el extremo sur del mundo hay un extenso territorio poco poblado, y que antes de ser país fue, al menos durante un par de siglos, bastante ninguneado por el imperio. Que desde los preparativos de su independencia, gran parte de sus intelectuales y dirigentes creyeron tener alma francesa o inglesa, jamás española. Pero más tarde, ese país recibió una gringada inconmensurable, ante lo que otra elite buscó refugio de identidad en la antes despreciada España. Hay más. Ese extraño país negó sus rasgos indígenas hasta donde pudo y fue variando a lo largo de las décadas sus complejos en relación a Europa y, la novedad, Estados Unidos . A la hora de pintar su carácter, muchos coinciden en que esta tierra es, por un lado, bastante tilinga, y por el otro, alberga una creatividad explosiva, que juega y seduce con su habla. Por todo ello y mucho más es que la variante del español que se habla en Argentina adquiere particularidades tan distintivas en cuanto a su ento...

Contame, putita

Escribe Sebastián Lacunza Las 12 / Pagina 12 No sólo los cambios en el sistema de jubilaciones hicieron evidente que las vidas de las mujeres están devaluadas, también los modos de la represión exhibieron la crueldad de la misoginia. Maniatada en el piso, rodeada por diez policías, una mujer gritaba con todas sus fuerzas: “Vení a decirme en la cara lo que me dijiste. Vos, hijo de puta, decímelo acá”. Ubicado a pocos metros, un policía tensaba la sonrisa y desviaba la mirada. Eran las 16.40 del lunes. Mientras los diputados retomaban la sesión para recortar aumentos en las jubilaciones, la anatomía del instante en el cruce de Avenida de Mayo y Sáenz Peña proveía un cuadro renacentista. Sobre una esquina, unas seis mujeres del Proyecto Comunidad denunciaban, entre llantos, que habían sido golpeadas y se habían llevado a todos los hombres y a dos compañeras del grupo. Por el centro de la avenida, policías trasladaban detenidos hacia el interior de la plaza y, a media cuadra, un ...

Pablo Casado, o el manual del error para lidiar con la ultraderecha

El presidente saliente del Partido Popular español alternó su posición entre resistir el desafío de Vox y el ala dura de su partido, e imitar su discurso. Finalmente, terminó por no conformar a nadie. Publicado el  26 de febrero Escribe  Sebastián Lacunza   en  Europa En el lapso de siete días, Pablo Casado vio cómo su papel de jefe de la oposición española quedó fagocitado. El 16 de febrero por la noche, el presidente del Partido Popular (PP) fue tomado por sorpresa por un golpe de una rival interna. En horas y días siguientes, desorientó a todo el mundo con movimientos erráticos, midió mal sus fuerzas y terminó pidiendo clemencia para que los “barones” del Partido Popular no lo echaran con deshonra. El tenue auge y la estrepitosa caída de Casado (Palencia, 1981) deben ser analizados en el marco de las lógicas y la tradición políticas de su país, pero también brinda indicios sobre los desafíos que suponen las nuevas derechas rebeldes y, sobre todo, qué es lo que no ...