Ir al contenido principal

La ESMA y la farsa

No es menor el debate sobre el destino y los usos de la ESMA. Hay experiencias de campos de concentración cuyos edificios fueron preservados más o menos como cuando estaban en funcionamiento, exterminando personas. Auschwitz, por caso, tiene partes en ruinas, otras desmanteladas, otras más o menos intactas y otras más "museísticas". En todas, al menos el día que fui, primaba el silencio. Muchos otros centros de tortura y muerte en el mundo siguieron funcionando como dependencias estatales, quizás con alguna plaqueta recordatoria, y varios menos se transformaron en museos, centros culturales, etc. Asistí a la ESMA a debates, algún recital, muestras artísticas. También fui, hace poco, con un grupo de periodistas, al casino de oficiales, donde fucionaban capucha, capuchita, el lugar de los partos y las salas de tortura. Esa parte, despojada de todo, se parece en algo a ciertas barracas de Auschwitz, con todas las diferencias imaginables. Es decir, hay espacios de la ESMA totalmente resignificados y otros que permanecen casi intactos como fueron liberados, vale recordar, después de que hubieran sido utilizados como dependencias militares durante dos décadas de "normalidad" democrática. Algo bastante sano hemos hecho los argentinos con nuestra memoria como para saber que, por suerte, no hay recetas mágicas que suturen el pasado. Entiendo y respeto el choque de opiniones sobre qué hacer con la ESMA, especialmente entre víctimas directas de la represión. Lo que sí tengo claro es que aprovechan el caso farsantes que se "preocupan" por un asado en la ESMA, desinformando, tergiversando, con el único objetivo de enturbiar la discusión pública. La farsa de indignarse por un acto festivo en el principal campo de concentración de la dictadura, que hoy busca otro destino, cuando se elude o se eludió durante décadas condenar a esa dictadura que perpetró el exterminio. Muy de esta época.

Entradas más populares de este blog

Contame, putita

Escribe Sebastián Lacunza Las 12 / Pagina 12 No sólo los cambios en el sistema de jubilaciones hicieron evidente que las vidas de las mujeres están devaluadas, también los modos de la represión exhibieron la crueldad de la misoginia. Maniatada en el piso, rodeada por diez policías, una mujer gritaba con todas sus fuerzas: “Vení a decirme en la cara lo que me dijiste. Vos, hijo de puta, decímelo acá”. Ubicado a pocos metros, un policía tensaba la sonrisa y desviaba la mirada. Eran las 16.40 del lunes. Mientras los diputados retomaban la sesión para recortar aumentos en las jubilaciones, la anatomía del instante en el cruce de Avenida de Mayo y Sáenz Peña proveía un cuadro renacentista. Sobre una esquina, unas seis mujeres del Proyecto Comunidad denunciaban, entre llantos, que habían sido golpeadas y se habían llevado a todos los hombres y a dos compañeras del grupo. Por el centro de la avenida, policías trasladaban detenidos hacia el interior de la plaza y, a media cuadra, un ...

Pope Francis: a man of joy and humility, or harsh and unbending?

En esta nota, citan un testimonio que me dio el vocero de los jesuitas en 2005. Pope Francis: a man of joy and humility, or harsh and unbending? Conflicting accounts of the former Cardinal Jorge Mario Bergoglio's character have emerged ce his election Sam Jones ,  Uki Goni  and  Jonathan Watts  in Buenos Aires,  John Hooper  in Rome and  Andrew Brown The Guardian ,  Friday 15 March 2013 20.17 GMT Pope Francis in Rome on his first day as pontiff. Photograph: Alessandro Bianchi/Reuters The clerical career of Jorge Mario Bergoglio, the 266th Bishop of Rome, is bookended by two joyous dates. The first is 13 December 1969, the day on which the young Argentinian, on the brink of his 33rd birthday, was ordained a Jesuit priest. The second is 13 March 2013 when, at 7.06pm local time, white smoked curled into the  Vatican  night to confirm his surprise election as pope. But there is a third, less celebrated, date i...

Pablo Casado, o el manual del error para lidiar con la ultraderecha

El presidente saliente del Partido Popular español alternó su posición entre resistir el desafío de Vox y el ala dura de su partido, e imitar su discurso. Finalmente, terminó por no conformar a nadie. Publicado el  26 de febrero Escribe  Sebastián Lacunza   en  Europa En el lapso de siete días, Pablo Casado vio cómo su papel de jefe de la oposición española quedó fagocitado. El 16 de febrero por la noche, el presidente del Partido Popular (PP) fue tomado por sorpresa por un golpe de una rival interna. En horas y días siguientes, desorientó a todo el mundo con movimientos erráticos, midió mal sus fuerzas y terminó pidiendo clemencia para que los “barones” del Partido Popular no lo echaran con deshonra. El tenue auge y la estrepitosa caída de Casado (Palencia, 1981) deben ser analizados en el marco de las lógicas y la tradición políticas de su país, pero también brinda indicios sobre los desafíos que suponen las nuevas derechas rebeldes y, sobre todo, qué es lo que no ...