Ir al contenido principal

¿Se pelearía o no se pelearía con El Mercurio y Copesa?



Periodista: ¿Qué es lo que más le preocupa del rumbo que tomó el Gobierno de Piñera?


Eduardo Frei: Lo que más me preocupa en Chile es la alta concentración del poder político, económico y comunicacional. Tiene que haber mucha más diversidad.


P.: ¿Tiene opinión sobre el enfrentamiento del Gobierno de Cristina de Kirchner y el principal grupo mediático de la Argentina?


E.F.: No tengo el feeling ni el detalle para poder darle una opinión. Sería irresponsable. Lo que a mí me gusta es que en los países haya respeto entre los poderes del Estado, con una Justicia independiente que no esté entregada a las decisiones de ningún otro poder. Y que haya libertad de expresión. Por eso, he dicho que si hay tanta concentración del poder político, económico y comunicacional, no es bueno para el desarrollo de la sociedad, independientemente de quién sea la persona que esté en el Gobierno. También es importante que haya respeto por las opiniones; que disentir no sea motivo de conflicto.


P.: Si avanzara en una reforma de ese tipo en Chile, ¿se enfrentaría a los dueños de los medios?


E.F.: Mientras haya transparencia, no estoy discutiendo la propiedad de los medios. El problema es cuando los medios, desde el titular hasta las fotos, están manejados. Eso no es bueno para la democracia.


P.: En la Concertación surgen nombres jóvenes, como Carolina Tohá, Claudio Orrego o el disidente Enríquez-Ominami. ¿Cómo se resuelve el liderazgo coexistiendo nombres como el suyo o el de Bachelet?


E.F.: El que jubila es el pueblo. Evidentemente, viene un recambio generacional. La generación que vivió la dictadura es la misma que reconquistó la democracia, aunque Bachelet no era dirigente y yo mismo no tenía un papel relevante en los 80. Soy senador y estoy semana a semana votando leyes, tengo una opinión sobre los temas y la voy a seguir teniendo. En política, se ganan los cargos y uno se juega por eso. Nadie le está cerrando el paso a nadie.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Orgullo y prejuicio del habla rioplatense

Sebastiàn Lacunza Resulta que en el extremo sur del mundo hay un extenso territorio poco poblado, y que antes de ser país fue, al menos durante un par de siglos, bastante ninguneado por el imperio. Que desde los preparativos de su independencia, gran parte de sus intelectuales y dirigentes creyeron tener alma francesa o inglesa, jamás española. Pero más tarde, ese país recibió una gringada inconmensurable, ante lo que otra elite buscó refugio de identidad en la antes despreciada España. Hay más. Ese extraño país negó sus rasgos indígenas hasta donde pudo y fue variando a lo largo de las décadas sus complejos en relación a Europa y, la novedad, Estados Unidos . A la hora de pintar su carácter, muchos coinciden en que esta tierra es, por un lado, bastante tilinga, y por el otro, alberga una creatividad explosiva, que juega y seduce con su habla. Por todo ello y mucho más es que la variante del español que se habla en Argentina adquiere particularidades tan distintivas en cuanto a su ento...

Contame, putita

Escribe Sebastián Lacunza Las 12 / Pagina 12 No sólo los cambios en el sistema de jubilaciones hicieron evidente que las vidas de las mujeres están devaluadas, también los modos de la represión exhibieron la crueldad de la misoginia. Maniatada en el piso, rodeada por diez policías, una mujer gritaba con todas sus fuerzas: “Vení a decirme en la cara lo que me dijiste. Vos, hijo de puta, decímelo acá”. Ubicado a pocos metros, un policía tensaba la sonrisa y desviaba la mirada. Eran las 16.40 del lunes. Mientras los diputados retomaban la sesión para recortar aumentos en las jubilaciones, la anatomía del instante en el cruce de Avenida de Mayo y Sáenz Peña proveía un cuadro renacentista. Sobre una esquina, unas seis mujeres del Proyecto Comunidad denunciaban, entre llantos, que habían sido golpeadas y se habían llevado a todos los hombres y a dos compañeras del grupo. Por el centro de la avenida, policías trasladaban detenidos hacia el interior de la plaza y, a media cuadra, un ...

Pablo Casado, o el manual del error para lidiar con la ultraderecha

El presidente saliente del Partido Popular español alternó su posición entre resistir el desafío de Vox y el ala dura de su partido, e imitar su discurso. Finalmente, terminó por no conformar a nadie. Publicado el  26 de febrero Escribe  Sebastián Lacunza   en  Europa En el lapso de siete días, Pablo Casado vio cómo su papel de jefe de la oposición española quedó fagocitado. El 16 de febrero por la noche, el presidente del Partido Popular (PP) fue tomado por sorpresa por un golpe de una rival interna. En horas y días siguientes, desorientó a todo el mundo con movimientos erráticos, midió mal sus fuerzas y terminó pidiendo clemencia para que los “barones” del Partido Popular no lo echaran con deshonra. El tenue auge y la estrepitosa caída de Casado (Palencia, 1981) deben ser analizados en el marco de las lógicas y la tradición políticas de su país, pero también brinda indicios sobre los desafíos que suponen las nuevas derechas rebeldes y, sobre todo, qué es lo que no ...