Segundo pedido en dos meses para responder encuestas a periodistas. Más allá del sesgo elemental de algunas de las preguntas, resalta la poca o nula rigurosidad de ambos muestreos. Mandan mails masivos a periodistas surgidos de bases de datos o sugerencias de algún conocido, sin responder a criterios metodológicos básicos (geográfico, tipo de medio, medio, función desempeñada, edad). En el caso de Management and Fit (una de las "grandes" consultoras que publica en Clarín), me llegó la misma encuesta a dos mails, con sus respectivos links. Es decir, podría haber respondido dos veces (voto doble). La encuestadora hizo un listado asombroso de supuestos ídolos profesionales por el que al día siguiente debió disculparse. Recibo una consulta similar de Fopea. Más allá de que es una organización que no merece ninguna confianza, el método reconocido en un sondeo anterior ya sería motivo suficiente para no participar. Básicamente, la entidad consultó a sus socios, a los sugeridos por éstos y a los contactos de Fopea. Es decir, una base acotada, por decir algo, que es presentada como plural y representativa del gremio. El resultado más conocido de aquel muestreo fue que Lanata era el periodista más admirado por sus colegas. Es probable que lo sea -no lo constato en las redacciones o grupos que frecuento-, pero el mecanismo para saberlo no es una encuesta sin criterio metodológico serio. Aun si presumiera buena fe de los que dirigen la encuesta, existe una disciplina llamada sociología, que enseña cómo hacer una muestra representativa. Para tenerlo en cuenta, sobre todo en un ámbito tan propicio para generar premios, premiecitos y premiazos que son estampados en tapas de revistas.
Escribe Sebastián Lacunza - Director de la edición impresa del Buenos Aires Herald Pasada la medianoche del domingo 18 de enero, un colega me consultó si era "en serio lo del periodista del Herald". Así fue como llegué al ya célebre tweet de Damián Pachter: "Encontraron al fiscal Alberto Nisman en el baño de su casa de Puerto Madero sobre un charco de sangre. No respiraba". De inmediato, me puse en contacto con Pachter, redactor del sitio web BuenosAiresHerald.com, mientras su jefe directo, Pablo Jiménez, había hecho lo propio. Le pedimos a Pachter que redactara la noticia mientras ambos, junto a un editor de Ámbito.com y otro del Herald impreso, nos abocábamos a confirmar el hecho con otras fuentes. Ratificada la información tal cual la había tuiteado el periodista, cerca de las 2:30 subimos la nota al portal del Herald. Por supuesto, con la firma de Damián Pachter. Nadie durmió esa noche. Al día siguiente, felicité a Damián por haber confiado e...